Lo que no se dijo

 

“Pude decírtelo pero no te lo dije”. Esa fue una de las ultimas frases que me dijiste, pensándolo bien hay muchas cosas que me pudiste haber dicho que no dijiste. Pudiste haberme expresado que no solo estabas casado y tu mujer estaba lejos del país hacia mucho tiempo, si no que aun tenían una relación, aunque fuera a su manera y de cada seis meses, pero que aun tenían una relación, esa parte me la pudiste haber señalado pero nunca lo hiciste. Pudiste haberme comentado que yo no era tu novia, si no tu amante, que ese era el lugar que me correspondía, hubiera sido bueno saberlo, muchas cosas que hice y mil otras que deje de hacer no hubieran sido necesarias. Si me hubieras comunicado que jamás tendrías un compromiso conmigo, yo no me hubiera ilusionado. Pudiste decirme que no me enamorara, que solo era para ti buena comida, una cama caliente y un cuerpo accesible, mientras tanto. Me habría encantado saber que mis hijos no se debieron ni acostumbrar ni encariñar contigo, pues no eras permanente, sino transitorio. Que crees de haberme mencionado que yo tenia que cambiar todo, pero que tu vida era impenetrable?
Desde el principio, muchas cosas que me pudiste decir pero no dijiste hubieran hecho que este momento y muchos otros de sufrimiento no hubieran sido necesarios. Saber que pedirte amor era perder mi tiempo, inútil, inservible, improductivo, sin objeto, innecesario, excesivo, imposible, hubieran sido palabras que pudiste usar, que me lo ahorrara, saber que no tenia exclusividad, saber que tendría que esperarte cuanto te diera la gana, saber que no ocuparía un lugar importante en tu vida, saber que no debía aspirar a un rango, saber que no debería abandonar mi vida, mis hábitos y mis amistades por ti porque las necesitaría cuando tu no estuvieras. Informarme al menos que no iba a perderte porque nunca te tendría, haría que esta etapa no fuera tan dolorosa. Saber todo eso hubiera sido beneficioso, pudiste comunicármelo, pero no lo hiciste.
No te sacrifiques por mí, que yo no lo voy a hacer por ti, pudiste advertirme. Así como: no esperes nada de mi, no me ames, no llores por mi, no me importas, vive tu vida, no somos una pareja, que se yo, tantas cosas que en tanto tiempo pudiste anticipar, para saber a que atenerme. Pero no anunciaste nada, me dejaste creer lo que parecía, me dejaste solita llegar a conclusiones. Dijiste otras cosas que por el contrario jamás debiste decir, pues eran soberanas mentiras, primero: te amo, jamás debiste expresarlo si no lo sentías, cada te amo que yo te dije era cierto, y lo decía para que lo supieras, no esperando una respuesta. Lo menos que debiste decir fue “Ustedes son mi familia inmediata”, que falsedad. Te extraño, no debiste decirlo, así de simple, extraño tu comida, tu cama y tus mamadas, sonaría mas real. “Eres la persona que pase 30 años buscando” que falso, a cuantas se lo dijiste desde los que? 15? 20? Hasta yo me puedo aprender esa frasecita para el próximo. Llevaba treinta años buscándote, diría yo, pero no mentiría porque si espero encontrar a esa persona algún dia, pensaba que eras tu pero no debi decírtelo.
No debiste decirme tantas cosas y debiste anunciarme muchas otras, pero yo debí leer entre líneas, escuchar lo que decías y entender lo que querías decir. Comprender gestos, cambios de estados de animo y hábitos, debí leer las letras pequeñas, ahí donde decía que seria tu amante oficial, mientras no ocurriera algún evento, entiéndase, vuelva tu mujer, aparezca una mas caliente, o simplemente te sientas acosado y quieras estar solo. Si yo hubiera entendido cada vez que te referías a mi como tu amiga, o cuando solo llegabas a mi casa tarde en la noche, si yo me hubiera preguntado que falta aquí, entonces hubiera llenado los espacios en blanco con las cosas que pudiste decirme pero no me dijiste, todo hubiera sido mas sencillo, me hubiera preocupado menos, aun me quedarían lagrimas para llorar y mi dignidad estuviera intacta, pero no lo contaste y yo no me di cuenta. Es que nadie me dijo que tenía que leer las notas al calce.
Esa ultima vez, de hecho, en la ultima conversación que tuvimos dijiste esa celebre frase que me abrió los ojos “pude decírtelo pero no te lo dije” fue en una situación tan humillante, pero a la misma vez didáctica, instruyente y liberadora. Fue la única vez que realmente dijiste palabras que tenias que decir, tarde pero al fin lo hiciste, esta vez si leí entre líneas, las letras pequeñas y las notas al calce: “Me arrepentí”, “Quería estar solo” y lo mas importante: ‘Pude decírtelo pero no lo hice”
Yo por mi parte no debi decirte tantas cosas, no debi decirte que eras el hombre de mi vida, que te amaría hasta el fin de mis días, que era tuya, que siempre estaría aquí para ti. Ahora pienso en lo poco que tuve, con lo poco que me conforme, lo ciega que estuve y yo también pude decírtelo pero no te lo dije, pude decirte las decepciones que calle, pero no te lo dije, lo poquita cosa que me sentía cada vez que tenia que guardar silencio cuando estabas en una llamada de tu familia, lo mucho que me preocupe y llore cuando no llegaste, lo mal que me sentía al tener que esperarte el tiempo que tu quisieras, pero así como tu nunca lo dije, no me pareció prudente, creí que seria mejor así, quizá así pensaste tu, que no insinuarme todas esas cosas seria mejor, no lo creíste prudente, por eso todo esto puedo decírtelo, pero no te lo diré, simplemente será una cosa mas que callare, y quizá tu tengas algo mas que decirme que podrías decirme pero no me lo dirás.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.